24 feb 2011

- Si quiero algo lo consigo.

Y siempre sé lo que quiero, lo sé apenas lo veo. Cuando quiero algo puedo saltar cualquier obstáculo. Tengo mis virtudes, que no son pocas, y un gran defecto, en cuestiones del amor nunca se cuándo hay que actuar y cuando hay que esperar. Yo sé muy bien el dónde y el cómo, a dónde ir y cómo sortear los obstáculos. Solo me falta aprender el cuándo, cuándo actuar y cuándo esperar. Si fallamos en el momento de actuar, si actuamos demasiado tarde, las consecuencias pueden ser irreparables. Si actuamos demasiado pronto también puede ser irreparable. Se trata de entender que todo tiene su tiempo. Una corazonada, una señal, siempre buscamos algo que nos diga cuándo actuar. Pero no nos damos cuenta de que esperar también es actuar, entonces la impaciencia nos lleva a actuar a destiempo, a equivocarnos. Somos esclavos de nuestras impaciencias, de nuestras tentaciones, de nuestra culpa. Siempre se trata de lo mismo, de cuando esperar, de cuando actuar, es como preparase para una cita, saber que ponerse, que no ponerse, que decir y que no decir, cuando hacer el gesto apropiado, cuando mantener el silencio, cuando ocultarse y cuando mostrarse.

No hay comentarios:

Publicar un comentario