
¿No hay veces que tenes la sensación de que estas vacía, de que necesitas un abrazo, un gran abrazo que nunca se acabe? Imaginate que llevas mucho tiempo esperando ese abrazo y no llega, y quizás nunca va a llegar. Eso te duele y mucho. Ahí es cuando te das cuenta de que tenes ganas de dejar todo atrás y empezar de cero, cambiar de aire, caminar adelante y no mirar atrás.. Pero a la vez no queres perder todo eso que te hace sonreír, todas esas personas que te secan las lágrimas y que te curan las heridas en tus peores momentos.
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